viernes, 9 de junio de 2017

Albóndigas de soja y avena con tomate.


Las albóndigas eran uno de mis platos favoritos cuando era omnívora, y llevo cuatro años probando recetas, cambiando ingredientes, intentando imitar el sabor que yo recordaba... y creo que lo he conseguido. Estas son las albóndigas más fáciles, rápidas de hacer y ricas que he probado. En poco más de media hora están preparadas.

Ingredientes (para unas 24 albóndigas): 

150 grs. de soja texturizada fina
150 grs. de copos de avena
350 ml. de caldo vegetal
1.600 grs. de tomate triturado (dos latas grandes)
harina de trigo
sal
pimienta negra molida
ajo molido
perejil picado
cebolla picada (especia)
aceite de oliva virgen extra

Elaboración:

Lo primero de todo, pondremos a freír el tomate, para que se cocine mientras formamos las albóndigas. En una cazuela echamos una buena chorrada de aceite de oliva, el tomate, sal y una cucharadita de azúcar. Dejamos a fuego medio. Ponemos en un bol grande la soja texturizada y la avena, y mezclamos bien. En una cazuela calentamos el caldo de verduras. Yo tenía caldo casero, pero si no tenéis, podéis poner agua con una pastilla de caldo vegetal. Mientras el caldo se calienta sazonamos la mezcla de avena y soja al gusto: sal, pimienta, ajo, perejil, cebolla... o las especias que más os gusten. Yo he usado estas porque eran las que usaba cuando hacía albóndigas de carne, y lo que buscaba era imitar lo más posible ese sabor.
Cuando el caldo esté caliente lo añadimos al bol y mezclamos bien con ayuda de una cuchara. Formamos las bolitas, apretando bien la masa con las manos para compactarlas, y las pasamos por harina. En una sartén, con abundante aceite, freímos las albóndigas hasta que estén doradas por todos los lados. Se fríen enseguida, por lo que no debéis dejarlas mucho rato sin vigilancia. Cuando estén bien doradas las echamos en la cazuela del tomate, y apagamos ya el fuego. Ya tenemos nuestras albondigas listas, en no más de media hora.
Espero que os gusten.

domingo, 14 de mayo de 2017

Canelones de la abuela


Los canelones eran uno de mis platos favoritos cuando yo era omnívora, y creo que esta "veganización" está muy conseguida, porque recuerdan muchísimo en sabor y textura a los de carne. Me he inspirado en la receta de mi abuela, que los hacía riquísimos. 
Es un plato un poco laborioso... pero merece la pena perder un ratito de vez en cuando para poder deleitar nuestro paladar.

Ingredientes:

Una caja de pasta para canelones
Soja texturizada fina
Paté vegetal
Tomate triturado
1 Cebolla mediana
Salsa de soja
Vino blanco
Leche de soja sin azúcar
Queso vegano rallado
Harina de trigo
Nuez moscada
Sal
Aceite de oliva virgen extra

Elaboración: 

Lo primero de todo leeremos las instrucciones de la pasta de canelones, ya que algunas marcas hay que hervirlas y otras solo hidratarlas un rato. Yo suelo comprar las que solo se hidratan, porque creo que están igual de ricos los canelones y es más rápida su preparación. Mientras se hidratan o se hierven, vamos a preparar el relleno y la bechamel. Cuando las placas de canelones estén listas las pondremos sobre un paño de algodón limpio, para que no se peguen a la encimera y se rompan, y las secaremos con un papel de cocina. 
Picamos una cebolla mediana (o media grande) y la ponemos al fuego lento con una ahorrada de aceite en la sartén, para que se sofría. Mientras, hidratamos la soja texturizada (no sé cuantos gramos... cocino un poco a ojo. Yo lleno medio bol de desayuno, mas o menos, y cuando se hidrata está el bol entero lleno), poniéndola a remojo con agua caliente, una buena chorrada de salsa de soja y las especias que os apetezcan (yo para canelones solo suelo poner una pizca de pimienta negra molida y la salsa de soja). Cuando la cebolla ya está pochada escurrimos la soja y la añadimos, para rehogarla bien en la sartén. Rociamos una chorradita de vino blanco y dejamos que reduzca un poco. Después, echamos un poco de tomate triturado, para que quede un relleno jugoso, y sazonamos al gusto, poniendo también una pizca de azúcar, para matar un poco la acidez del tomate. Agregamos el contenido de la lata de paté vegetal (yo suelo comprar el de NaturGreen, pero podéis poner el que más os guste) y dejamos que se haga unos minutos a fuego lento. Es el momento de probar el relleno y rectificar de sal, o de especias, para que esté a nuestro gusto. Yo suelo echar también una chorradita de salsa de soja, pero si la echáis deberéis tener en cuenta que es salada, y no poner demasiada sal. 
Ya tenemos el relleno listo, y pasamos a hacer la bechamel.
Ponemos en una sartén honda una buena chorrada de aceite de oliva y rehogamos la harina (dos o tres cucharadas soperas colmadas, dependiendo de la cantidad de bechamel que vayáis a hacer), cuando está dorada añadimos poco a poco la leche de soja SIN AZÚCAR (esto es importante, porque la mayoría de leches vegetales vienen endulzadas, y la bechamel nos saldría dulce) sin dejar de remover con las varillas, para que no se formen grumos. La bechamel la haremos a fuego lento, para evitar que se nos queme y se nos formen grumos. Es muy importante no dejar de remover con las varillas, pero si se os forman grumos, no os preocupéis... la batidora lo resuelve luego si fuera necesario. Seguimos echando leche, dejando que hierva, hasta que tengamos la salsa del espero que queramos. Yo para canelones o lasaña suelo poner tres cucharadas soperas de harina por cada litro de leche, más o menos. Sazonamos con sal y una pizca de nuez moscada, al gusto. 
Ya tenemos las placas preparadas, el relleno y la bechamel, así que es el momento de "montar" los canelones. Pondremos a precalentar el horno a 250 grados. En la bandeja del horno o en un Pyrex de cristal (dependiendo de cuantos canelones hagáis) ponemos una fina capa de bechamel, para poner luego encima los canelones. Sobre cada placa de canelón ponemos un poco de relleno en el centro y enrollamos para cerrarlos. Los vamos poniendo en la bandeja, hasta que hayamos hecho todos, y después echamos por encima una capa abundante de bechamel, que los cubra bien. Espolvoreamos con queso rallado vegano (yo compro el tipo mozzarella de Violife, que viene en bloque, y lo rallo, pero podéis poner el que queráis). Es el momento de gratinarlos. Los metemos al horno, a media altura en la función gratinar (el calor arriba) y vigilamos hasta que esté la bechamel un poco doradita y el queso gratinado. 
Aunque os parezca muy laborioso, no tardas más de hora y media en hacerlos, y menos de media hora en comerlos... jejeje... 
Espero que os animéis a probar a haceros, y modifiqueis la receta a vuestro gusto, que es lo bueno de cocinar en casa, poder "personalizar" nuestros platos. 
¡Buen provecho! 

jueves, 11 de mayo de 2017

Rollitos de "bacon" y "queso"


Hace mucho que no subo ninguna receta, y es que últimamente quiero abarcar tantas cosas que no llego a todo... y el blog de cocina es el que más abandonado tengo, lo siento.
Hoy tengo un ratito y voy a aprovechar a subir alguna recetilla fácil y rica. Estos rollitos se preparan en poco tiempo, y son un acierto para tomar un vermouth, para picar en la cena o a cualquier hora.

Ingredientes:

Pan de molde sin corteza
Bacon vegano
Queso vegano
Pan rallado
Leche de soja sin azúcar (o cualquier otra leche vegetal sin azúcar)
Aceite de oliva virgen extra

Preparación:

Se cortan las rebanadas de pan de molde en dos y se aplastan un poco con un rodillo de cocina. Se extiende sobre el pan una tira de bacon y una loncha de queso. Se enrosca sobre sí mismo, dejando el pan por fuera, y se pincha con un palillo para que no se desmonte. Ahora toca empanar, y lo hacemos pasándolos primero por leche vegetal y luego por pan rallado. Si queremos un empanado crujiente podemos repetir la operación, pasando nuevamente por leche vegetal y por pan rallado. Ya solo toca freírlos en abundante aceite hasta que estén bien doraditos. Calientes están espectaculares, pero si tenéis que levarlos fuera de casa, se pueden comer fríos, y están muy ricos también.
Espero que os guste. Receta rápida, fácil y rica.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Tortilla de patata y champiñones


La tortilla de patata es un plato típico de aquí, y que a mi personalmente me encanta, pero la verdad que cuando era omnívora apenas hacía, ya que mi madre hacía las mejores tortillas de patata del mundo (no es pasión de hija, tienen fama entre todos los que han tenido la suerte de probarla). El caso es que como ella las hacía tan espectacularmente buenas, cuando alguna vez me puse a hacer una, nunca terminó de convencerme, porque era difícil igualar la de mi madre.
Al dar el paso al veganismo, y con la ausencia de mi madre, tuve que ponerme a experimentar para volver a comer tortilla. Son muchas las pruebas que he ido haciendo durante estos tres años y pico... que si con harina de garbanzo, que si con maicena, que si añadiendo limón, poniendo mas agua, o menos agua... es difícil encontrar la tortilla perfecta... pero sé que algún día lo lograré.
En este largo proceso de pruebas, esta vez he innovado, y he añadido unos champiñones a la tortilla... y creo que ha sido todo un acierto, porqué no sé si será la tortilla perfecta, pero si sé que estaba buenísima. Me gustaría que mi madre pudiera probarla, y así darme su opinión... pero el destino ha querido que esto no sea posible. Mamá, todas estas pruebas van por ti, a ver si un día consigo especializarme en tortillas y me acerco un poquito a la perfección de las tuyas.

Ingredientes:

4 patatas grandes
1 cebolla mediana
200 grs. de champiñones
2 cucharadas colmadas de harina de garbanzo
2 cucharadas colmadas de harina de maíz
2 cucharadas colmadas de harina para rebozar sin huevo (yo uso de la marca Yolanda)
1 cucharadita de café de levadura química
250 ml. de agua
1 chorrito pequeño de vinagre blanco
aceite de oliva virgen extra
sal
cúrcuma

Elaboración: 

Pelamos y partimos las patatas finas, para que frían rápido y por igual todas. Picamos la cebolla y lavamos y laminamos los champiñones.
En una sartén ponemos abundante aceite de oliva y freímos las patatas y la cebolla, dando vueltas para que se hagan bien todas. Cuando empiecen a estar mochadas, ya blanditas, las vamos escuchando un poco con una espátula de madera, para que queden a trocitos pequeños. A mi personalmente no me gusta la tortilla de patata con trozos grandes de patata. En otra sartén salteamos los champiñones con un chorrito de aceite y una pizca de sal. Mientras todo esto se va haciendo, preparamos la mezcla que nos va a servir de sustituto del huevo. En un bol ponemos todas las harinas, la levadura y el agua, y mezclamos bien con las varillas. Cuando tengamos la mezcla bien batida añadimos sal, una pizca de cúrcuma (para dar el característico color amarillo a la tortilla) y unas gotitas de vinagre, para "matar" el sabor a garbanzo de la harina. Escurrimos bien la patata y la cebolla y lo echamos en el bol, junto a la mezcla que acabamos de hacer. Agregamos también los champiñones, y removemos todo bien, rectificando de sal si fuera necesario.
Un punto muy importante para que la tortilla salga bien es la sartén que vamos a usar. Deberá estar en perfectas condiciones el antiadherente, para evitar que se nos pegue. Pintamos toda la sartén de aceite, con ayuda de un pincel de cocina, por toda la superficie. Ponemos al fuego, y cuando esté caliente, vertemos la mezcla que hemos preparado.  Vamos moviendo la sartén para que no se agarre y para que se cuaje de forma uniforme, a fuego medio/alto. Con ayuda de un plato damos la vuelta a la tortilla (yo tengo una sartén doble especial para hacer tortillas, y la verdad es que facilita muchísimo el trabajo) y la ponemos al fuego por el otro lado. Vamos dando la vuelta cada poco, para asegurarnos que no se nos quema, y que se dora lo suficiente para coger un bonito color y que esté bien cuajada. Cuando la hayáis terminado, recomiendo dejarla reposar unas horas, para que se enfríe y coja consistencia, puesto que recién hecha se rompe al partirla (yo suelo hacerla mediodía o de un día para otro, y así a la hora de cenar solo es calentarla un poco y listo).
El toque que dan los champiñones, tanto de sabor como de textura, es espectacular.
Os invito a probar la receta, y a modificarla vuestro gusto, para que encontréis vuestra "tortilla perfecta".

martes, 6 de diciembre de 2016

Lasaña de boloñesa.


Por falta de tiempo tengo este blog bastante abandonado. Me he propuesto ir publicando de nuevo recetas, a ver si consigo volver a hacerlo dinámico.
Esta semana, como ha habido tantos días de fiesta, he aprovechado para hacer platos más laboriosos, sobre todo de tiempo, pero nada difíciles de hacer. La lasaña es uno platos favoritos de mi hija, y ayer me animé a hacer una que estaba para chuparse los dedos. Os dejo la receta, para que os sirva de base, pero os animo a ir cambiando a vuestro gusto, para hacer vuestra lasaña perfecta, a vuestro gusto.

Ingredientes:

1 caja de láminas de lasaña
200 grs. de soja texturizada fina
200 grs. de tomate triturado (más o menos)
1/2 cebolla
2 dientes de ajo
6 lonchas de queso vegano
Queso vegano rallado
sal
azúcar
pimienta negra molida
perejil
albahaca
vino blanco
salsa de soja
aceite de oliva virgen extra

Para la bechamel:
4 cucharadas de harina de trigo
1 litro de leche de soja sin azúcares añadidos
aceite de oliva virgen extra
sal
nuez moscada

Elaboración:

Se pone en remojo la soja texturizada con agua caliente y una buena chorrada de salsa de soja, durante unos 15 minutos, hasta que esté bien hidratada.
En una sartén sofreímos la cebolla y los ajos bien picados, hasta que la cebolla esté pochada. Añadimos la soja, previamente escurrida, y la rehogamos bien. Agregamos un buen chorizo de vino blanco y dejamos que reduzca, a fuego lento. Echamos tomate triturado, al gusto, que no quede muy líquida la mezcla. Sazonamos con sal, una pizca de azúcar, pimienta negra molida, albahaca y perejil picado. Freímos el tomate con la soja y las especias durante unos 15 minutos, a fuego lento, y en ese rato aprovechamos para preparar la bechamel.
En una sartén ponemos una chorrada de aceite de oliva virgen extra, y cuando esté caliente echamos cuatro cucharadas de harina. Freímos la harina, y cuando esta dorada agregamos la leche de soja, removiendo sin parar con las varillas. Sazonamos al gusto con sal y una pizca de nuez moscada, y seguimos moviendo hasta que espese. Si quedan muchos grumos, podéis pasar la bechamel por la batidora... pero si removéis con las varillas, con brío, difícilmente saldrá grumosa.
Ya tenemos la bechamel hecha, y el relleno también, ahora toca montar la lasaña.
En un recipiente apto para horno (yo uso un Pyrex de cristal) echamos una capa finita de bechamel. Ponemos una capa de láminas de pasta para lasaña (yo utilizo unas que vienen precocidas, y se usan así, directamente. Si no son de esas, deberéis seguir las instrucciones de la caja y cocer previamente las láminas de pasta), y tras la capa de pasta, ponemos una capa fina de relleno de soja. Otra capa de pasta, una de relleno de soja y cubrimos con las lonchas de queso. Ponemos otra capa de pasta y otra de relleno hasta que tengamos la lasaña del grosor que queramos, acabando en una capa de pasta. Yo recomiendo usar por lo menos cinco capas de pasta y cuatro de relleno, para que tenga consistencia.
Echamos por encima toda la bechamel, que cubra bien la lasaña, y espolvoreamos con queso verano rallado (esto último es opcional, si no tenéis queso rallado está rica también).
Ponemos en el horno, que previamente hemos calentado, a gratinar. El tiempo de gratinado dependerá de la rapidez de cada horno, por lo que recomiendo vigilarla, y cuando veamos que la bechamel está dorada, la sacamos del horno.
Toca partirla, servirla... y soplar para comérsela, porque el ansia no os dejará esperar a que se enfríe.
Aunque da un poco de pereza pensar en hacer un plato así, realmente el tiempo invertido en prepararla es tan solo de una hora, desde que piensas en hacerla hasta que te sientas a la mesa. así que, no tenéis excusa para no probarla. Espero que os guste.

lunes, 30 de marzo de 2015

Arroz con habas y pimiento rojo.


El arroz en un alimento importante en la dieta vegetariana, y por eso todas las semanas toca comer un día o dos. Procuro variar la forma de hacerlo, para no caer en la rutina. Esta receta es fácil y rápida.

Ingredientes para cuatro personas:

4 tazas de arroz.
8 tazas de caldo vegetal (o en su defecto, de agua)
1 copa de vino blanco.
150 grs. de habas frescas (ya sin vaina)
1/2 cebolla grande o 1 mediana.
4 dientes de ajo.
1/2 pimiento rojo.
Aceite de oliva virgen extra.
Sal.
Cúrcuma.

Elaboración:

Se desenvainan las habas y se reservan. Ponemos en una cazuela a calentar el caldo de verduras, o agua con unas pastillas de caldo vegetal y sal. Picamos la cebolla, los ajos y el pimiento verde y lo ponemos en una paellera con una buena chorrada de aceite de oliva. Sofreímos bien, hasta que esté la cebolla pochada, y entonces añadimos el arroz. Rehogamos unos minutos, dando vueltas para que no se pegue. Añadimos el vino blanco y dejamos hervir hasta que se absorba todo. Agregamos el agua y la cúrcuma, y damos vueltas para mezclar bien todo. Dejamos que hierva a fuego medio, unos 18 o 20 minutos, dependiendo que tipo de arroz usemos (en el paquete pondrá el tiempo de cocción), sin dejar de dar vueltas. Probamos y rectificamos de sal, si fuera necesario. Cuando se quede sin agua, probamos a ver si ya está cocido, pero "al dente", y si es así retiramos del fuego. Si todavía estuviera un pelín tieso, añadimos un poco de agua y dejamos un par de minutos. ¡Listo para comer!






domingo, 29 de marzo de 2015

Tallarines al Pedro Ximénez


Sigo probando nuevas maneras de comer pasta, ya que es un alimento que me gusta mucho y no quiero que resulte aburrido comerlo. Hoy he improvisado con lo que tenía por la despensa, y la verdad es que el resultado me ha gustado mucho. La salsa al Pedro Ximénez da un toque dulce al plato que lo hace distinto... lo mejor es que probéis y así podáis opinar si os gusta o no.

Ingredientes para cuatro personas:

500 grs. de tallarines.
300 ml. de Pedro Ximénez
150 ml. de agua.
200 grs. de pasas (yo he usado sultanas, que son muy pequeñas y no tienen pepitas)
1 cebolla.
1 cucharada sopera de harina.
Aceite de oliva virgen extra.
Sal.

Elaboración:

Cocemos en abundante agua la pasta, siguiendo las instrucciones del paquete. Cuando esté lista escurrimos, lavamos con agua fría para que esté "al dente" y rociamos con una chorradita de aceite de oliva virgen extra para que no se peguen los tallarines, y queden sueltos.
Cortamos la cebolla en juliana y la ponemos en una sartén con una chorrada de aceite de oliva. Cuando la cebolla esta pochada añadimos la harina y rehogamos para dorarla. Agregamos el Pedro Ximénez y las pasas, y dejamos a fuego lento, removiendo para que no se pegue, hasta que evapore el alcohol. Sazonamos al gusto. Echamos el agua y seguimos removiendo unos minutos, hasta que quede una salsa espesita. Servimos los tallarines en el plato y ponemos encima la salsa que hemos preparado. ¡Listos para comer!

viernes, 27 de marzo de 2015

Calabacines luna rellenos de verduras y soja texturizada.


Ayer fui a comprar a la frutería y Ana, la frutera, me recomendó que me llevara calabacines luna para hacer rellenos. No había hecho nunca, pero el calabacín es un alimento que combina casi con todo, así que no podía ser difícil rellenarlos de cualquier cosa. Hoy los he hecho, con lo que tenía por la despensa, y la verdad es que están espectaculares.

Ingredientes para 2 personas:

4 calabacines luna.
1 zanahoria.
1 pimiento verde.
1 puerro pequeño (o 1/2 grande)
1/4 de pimiento rojo.
1/2 vaso de soja texturizada fina.
150 ml. de nata vegetal (o en su defecto leche vegetal sin azúcar)
Harina.
Sal.
Leche vegetal sin azúcar.
Pimienta negra molida.
Nuez moscada.
Aceite de oliva virgen extra.

Elaboración: 

Se corta el rabo del calabacín y se ponen en la bandeja del horno durante unos 15 minutos a 250º, hasta que estén un poco hechos por dentro, pero "al dente" por fuera, para que podamos vaciarlos sin que se rompan. Mientras están en el horno, ponemos en remojo con agua caliente la soja texturizada, para que se rehidrate, durante unos 25 o 30 minutos. Dejamos enfriar un poco los calabacines y vaciamos con cuidado de no romper la piel, ya que luego tendremos que rellenarlos. Picamos finamente el puerro, la zanahoria, el pimiento verde y el pimiento rojo. Picamos también el calabacín que hemos sacado. Ponemos una sartén al fuego con una buena chorrada de aceite de oliva y sofreímos bien todas verduras, excepto el calabacín, hasta que estén pochadas. Cuando estén pochadas añadimos el calabacín y dejamos que se termine de hacer todo bien, dando vuelta para que no se pegue. Escurrimos muy bien la soja texturizada, y ponemos en una sartén con una gota de aceite para que se tueste un poco, y elimine la humedad que pueda quedarle. Añadimos la soja a la sartén de las verduras y mezclamos bien. Salpimentamos y ponemos también una pizca de nuez moscada. Echamos una cucharada de harina y rehogamos un poco, para que se dore la harina. Agregamos los 150 ml. de nata vegetal (yo he usado de arroz, pero también podéis usar de soja o avena) y mezclamos bien para que espese un poco la mezcla. Quedará una especie de bechamel con verduras. Es el momento de probar y rectificar de sal o especias, si fuera preciso. En una sartén hacemos un poco de bechamel con aceite, harina y leche vegetal, añadiendo una pizca de nuez moscada. No es necesaria mucha cantidad de bechamel, ya que es solo para poner encima de los calabacines, para gratinar en el horno.
Rellenamos los calabacines con las verduras que tenemos en la sartén, ponemos una cucharada de bechamel encina y metemos al horno a 200º, en posición grill, durante unos 20 minutos. Ponemos también en el horno los tallos de los calabacines, ya que nos servirán para presentar bonito el plato.
Cuando la bechamel esté doradita ya tenemos listos nuestros calabacines rellenos. Espero que os guste.



jueves, 26 de marzo de 2015

Tortilla campesina.


¿Porque renunciar a la tortilla? No tenemos que renunciar a un manjar tan exquisito por no comer huevos. Con harina de garbanzo podemos hacer tortillas con un sabor inigualable y mucho más éticas y saludables.

Ingredientes:

2 patatas grandes.
1/2 cebolla.
1 pimiento verde.
1/2 calabacín.
Harina de garbanzo
Unas gotas de limón exprimido.
Sal.
Aceite de oliva virgen extra.

Elaboración:

Pelamos y cortamos las patatas muy finas, y picamos la cebolla. Lo freímos en una sartén con abundante aceite, removiendo bien, hasta que esté la patata bien pochada, un poco doradita. Sazonamos. A mi me gusta ir aplastándola un poco con la paleta de madera, para que quede a trocitos pequeños.
En otra sartén aparte freímos el pimiento verde a trozos pequeños, y cuando esté a medio hacer añadimos el calabacín a rodajitas pequeñas (yo parto cada rodaja en cuatro), no olvidéis ponerle sal.
En un bol preparamos la mezcla de harina de garbanzo y agua, poniendo mas o menos (yo cocino a ojo, así que en esto no puedo ser muy precisa) dos partes de harina por tres de agua. Tiene que quedar más o menos la misma cantidad que si hubiéramos batido cuatro huevos. Mezclamos bien y añadimos unas gotas de limón exprimido. Escurrimos bien la patata con la cebolla, y el pimiento con el calabacín y lo echamos en el bol con la mezcla de "no huevo" que tenemos ya lista. Mezclamos bien y probamos por si hubiera que rectificar de sal. Aquí notaremos mucho el sabor a garbanzo, porque la harina está cruda; cuando esté la tortilla hecha notaréis la diferencia de sabor.
ponemos en una sartén una gota de aceite y echamos la mezcla para hacer la tortilla, a fuego medio. Damos la vuelta con ayuda de un plato (yo tengo una sartén doble, especial para tortillas, que es una maravilla), mirando bien que esté doradita por los dos lados. Ya tenemos lista nuestra tortilla campesina, lista para comer en casa o llevar de excursión.


miércoles, 25 de marzo de 2015

Fideuá vegana.


La fideuá era uno de mis platos preferidos cuando yo era omnívora, y tenía que probar a hacerla vegana, porque me resistía a renunciar a ese sabor. La verdad es que las algas y el agua de rehidratarlas le aportan un sabor a mar que recuerda muchísimo a la fideuá marinera que comía antaño.
Para acompañar hice un alioli de zanahoria, que estaba muy bueno de sabor, pero la textura era demasiado líquida, así que recomiendo que hagáis cualquier otro alioli con un poco más de consistencia. Os dejo en esta receta el enlace a un alioli de patata buenísimo.

Ingredientes: 

1 paquete de fideos número 2.
Un puñado de algas deshidratadas "spaguetti de mar".
2 dientes de ajo.
1 cebolla mediana.
Aceite de oliva virgen extra.
Sal.

Elaboración: 

Ponemos en remojo unas horas antes las algas, siguiendo las recomendaciones del paquete.
Cuando estén ya hidratadas, las escurrimos bien y reservamos el agua, que la usaremos después.
En una paellera ponemos aceite de oliva y sofreímos la cebolla y el ajo bien picaditos. Cuando esté la cebolla pochada añadimos los fideos y freímos bien, dando vueltas para que no se quemen, hasta que tomen un color marrón. Añadimos las algas troceadas y rehogamos un poco para mezclar bien. Sazonamos. Vamos añadiendo el agua de hidratar las algas poco a poco, hasta que los fideos estén "al dente". Si se termina el agua de las algas, añadiremos agua del grifo, tal cual. Cuando los fideos estén al dente, se pueden poner en la bandeja del horno y ponerlos 5 minutos a 250º, para que se terminen de soltar y se pongan tiesos hacia arriba. Yo esta vez tenía prisa (y hambre) y no lo hice.
Acompañado de alioli está brutal, pero el que hice yo era demasiado líquido. Os recomiendo probar con este otro:
http://cocinando-vegetales.blogspot.com.es/2014/06/ajolio-de-patata-alioli.html